Amparo para los animales del conurbano bonaerense

Amparo para los animales del conurbano bonaerense

 

El Juez Llermanos prohibe el uso de cámaras de gas en cinco municipios.

(Haciendo lugar a una acción de Amparo presentada por el Club de Animales Felices, el Juez Daniel Llermanos dictó una resolución prohibiendo la matanza de animales (con cámaras de gas o con cualquier otro método) que se realizaba en los centros antirrábicos de los cinco municipios de su jurisdicción: Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora, Esteban Echeverría y Almirante Brown.
La medida del Juez Daniel Llermanos se produjo después de varios allanamientos que habían puesto al descubierto tanto las cámaras de gas utilizadas para matar como el incumplimiento de tareas preventivas en el área sanitaria por parte de los centros antirrábicos de Avellaneda, Lomas de Zamora y Lanús, los que ahora resultaban afectados por la resolución.
"Matar animales -señaló el magistrado- es incumplir con la función pública y, lo que es peor, con la condición humana. El error en la interpretación de las normas convirtió en centros mortuorios y de torturas a los antirrábicos, causando el exterminio de millares de animales domésticos. Debemos sentir una vergüenza generalizada por este espanto que repugna al sentimiento humano."
Hasta el presente, la actividad de estos centros municipales estuvo orientada -básicamente- a la matanza de animales y esto había encontrado respaldo en un fallo del Juez Hugo Van Schilt. El juez Hugo Van Schilt, que comparte la magistratura con la actividad como mentalista, había autorizado un año atrás el uso de cámaras de gas por considerarlas un "mecanismo piadoso", no obstante el generalizado repudio que concitó la medida. Después de haber dispuesto esta autorización, el Juez Van Schilt cerró la causa. En esta causa, también se estaba investigando la posible comisión de delitos (como cohecho y asociación ilícita) por parte de funcionarios y particulares.
De acuerdo con la nueva resolución del Dr. Llermanos, los municipios afectados deberán abstenerse de matar animales y -en cambio- tendrán que implementar métodos éticos y eficaces para controlar la superpoblación de los mismos y preservar la salud pública.