UN NEGOCIO ANIMAL. EL TRÁFICO ILEGAL DE
FAUNA
El negocio del tráfico ilegal de fauna moviliza
casi 7.000 millones de dólares
anuales en todo el mundo. La Argentina se
encuentra entre los cuatro países
de mayor comercio ilegal. Las autoridades
detienen a gran parte de los
traficantes. Sin embargo, los únicos enjaulados
siguen siendo los animales.
Entre los tráficos ilegales del mundo, el
de especies silvestres de la fauna y de la flora, se
sitúa en el tercer lugar
después de los de drogas y armas.
Se estima que el comercio de animales
moviliza en un año de 5000 a 7000 millones de
dólares en todo el
planeta.
El Fondo Mundial para la Vida Silvestre (World Wildlife Found),
desde hace algunos años,
identifica a la Argentina como a uno de los
principales países - junto con España, Tailandia
y Singapur - en el tráfico
ilegal de fauna.
La actividad legal - aquella permitida por los
organismos oficiales bajo leyes y ordenanzas
- se centraliza en la ciudad de
Buenos Aires a través de los exportadores de cueros, pieles
y animales vivos.
Existen determinadas especies, como las iguanas, nutrias y zorros
cuya
explotación se halla autorizada. La comercialización legal facturaría
entre 80 y 100
millones de dólares anuales.
Gendarmería Nacional
Argentina:
Un importante escollo para los traficantes
Una de las
funciones de la Gendarmería Nacional Argentina, es la de controlar el tráfico
de
fauna en todo el territorio. "El organismo técnico especializado que
asesora al Comando
Superior es la División Preservación Ambiental, Recursos
Naturales y Delitos
Ecológicos", explica a Planeta el Comandante Principal
del citado organismo, Dr. Juan
Carlos Pigñer.
-¿De qué manera se
encaran los procedimientos?
-En todas las operaciones intervienen las
Patrullas Ambientales que funcionan en cada una
de las jurisdicciones. Todos
los oficiales y suboficiales que las integran, están capacitados
como
inspectores de fauna por la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente Humano
y
por algunas Organizaciones No Gubernamentales. Ellos son los que se dedican
a investigar
el tráfico de fauna, y en especial, a detectar los infractores.
Tenemos un sistema de áreas
que controla las rutas, con puestos fijos y las
mencionadas patrullas. Si éstas detectan
alguna infracción, se labran
actuaciones, se verifica si los sospechosos tienen permiso de
portar armas y
se le da intervención a los organismos que corresponden ya sean
provinciales
o si fuera un delito federal a la Secretaría de Recursos Naturales y
Ambiente
Humano o al Juez Federal según el caso. Se corrobora que las
especies secuestradas no
estén protegidas. Normalmente se procede a la suelta
de los animales y se libra un acta.
Con respectos a las pieles secuestradas,
se las quema para evitar que por algún motivo se
incorporen nuevamente al
mercado. Ambos procedimientos se efectúan en presencia de
testigos. Esos son
los pasos legales. Al infractor se lo pone a disposición de las
autoridades
correspondientes quienes determinarán las sanciones
pertinentes.
-¿Qué relación existe entre ustedes y las ONGs?
-
Con ellas luchamos por el mismo objetivo. Por ejemplo, con Claudio Bertonatti de
la
Fundación Vida Silvestre hemos hecho un procedimiento en conjunto que fue
el del famoso
caso del Tatú Carreta en la provincia de Salta (ver "El precio
récord").
Lo que nosotros aportamos es una estructura de comunicaciones
desarrollada y un sistema
policial muy ágil. No se debe perder tiempo en los
procedimientos. Además, tenemos
convenios con los países limítrofes que
favorecen nuestro accionar.
"Muchas veces, las redes de tráfico se
encuentran vinculadas con el comercio de armas y
drogas. Se aprovecha su
estructura para cualquier clase de negocio que deje
ganancias"
ALGUNOS DE LOS ANIMALES MÁS COTIZADOS
Especie -
Distribución - Destino - Precio (en Dólares americanos)
Tatú Carreta -
Chaco - Coleccionistas y zoológicos privados - 300.000 a 500.000
Aguará Guazú
- Corrientes, Misiones y Formosa - Coleccionistas y zoológicos privados,
piel
- 30.000
Boa Lampalagua - Noroeste, parte de Cuyo y Formosa - Zoológicos
privados,
coleccionistas, cuero - 1.500
Mono Carayá - Misiones,
Corrientes, Salta, Formosa y Chaco - Coleccionistas, zoológicos
- 900
Loro
Hablador - Bosque chaqueño - Mascotas - 500
Yacaré - Misiones y Corrientes -
Cuero - 500 (costo de una cartera hecha con su piel)
Escuerzo - Noroeste y
Centro del país - Coleccionistas - 200
Tortuga Terrestre - Franja central
desde el Río Pilcomayo al Colorado - Mascotas - 10 a
30
Ñandú - Región
central y Patagonia - Cuero, carne y plumas - 150
EL PRECIO
RÉCORD
A principios de 1993 las autoridades de la provincia de Salta
recuperaron un Tatú Carreta
(Priodontes giganteus) -mamífero edentado
descendiente de los gliptodontes que vivieron
en la Patagonia hace unos 70
millones de años- a partir de una denuncia que tuvo origen en
una
organización ecologista Suiza que alertó a la Fundación Vida Silvestre de
Argentina.
Gendarmería incautó al animal que había sido capturado por una
sola persona para ser
vendido a un Zoológico privado de Suiza en 370.000
dólares. Lamentablemente, la hembra
- de unos 65 kilogramos de peso y medio
metro de largo- murió al no tolerar la situación de
cautiverio.
El
Tatù Carreta, que todavía se lo puede encontrar en el nordeste argentino y el
sur de
Brasil se encuentra en el Libro Rojo (Red Data Book) de la Unión
Internacional para la
Conservación de la Naturaleza (UICN) como una de las 70
especies en peligro de extinción
de la Argentina.
POMPEYA Y MÁS
ALLÁ DE LA CONTRADICCIÓN
La feria de pájaros del barrio porteño de Nueva
Pompeya funciona todos los domingos de 7
a 13 horas en un pequeño predio
ubicado por detrás de la estación Sáenz del Ferrocarril
Belgrano.
En
este lugar pueden encontrarse además de pájaros (cabecitas negras,
zorzales,
chingolos, mirlos y cardenales, entre otros), loros y cotorras,
conejos, palomas y peces.
Completan la oferta de productos, las infaltables
jaulas y el alimento para los animales. Un
jilguero cuesta 18 pesos y una
reina mora 24.
A los pájaros los cazan con tramperas o directamente los
roban de sus nidos.
LAS COSAS NO SON CLARAS
La ordenanza
municipal N° 25.220 habilita a la Feria de Pompeya para albergar un máximo
de
130 puestos, exhibir y comercializar pájaros.
Sin embargo, la Feria está
comprendida en la ley N° 22.421 de la Conservación de la
Fauna que, a su vez,
está reglamentada por la ordenanza N° 62 de la Secretaría de
Agricultura.
Allí se estipula que "se suspende por tiempo indeterminado el comercio
de
ejemplares vivos de todas las especies de fauna autóctona con la excepción
de las
consideradas plagas, domésticas o criadas en
cautiverio".
Además, la ordenanza municipal N° 32.266, en su capítulo del
Código de Habilitación,
prohíbe la venta de sitácidos (loros y cotorras) en
prevención de la sitacosis.
Por su parte, la ordenaza N° 20.333 agrega
más confusión a la legislación vigente:
restringe la venta callejera y/o
ambulatoria de especies animales, incluidos los pájaros.
Al mismo tiempo
que una ordenanza habilita un espacio físico en donde se permite
esta
actividad, la ley y otras ordenanzas prohíben y restringen la venta de
animales.
RAZONES CONVINCENTES
Hay varios motivos para
condenar el tráfico ilegal de fauna. Es cuestionable el hecho de
mantener
especies silvestres en cautiverio (ver "Condenados"). Los métodos de
captura
son frecuentemente cruentos y por lo general, los animales padecen
interminables
travesías - viajan hacinados y mal alimentados - desde donde
los atrapan hasta su destino
final.
El equilibrio de los ecosistemas
de donde se sustrajeron los animales, se ve alterado:
puede disminuir el
alimento para algunos o el control natural para otros al faltarle
sus
predadores.
Es innecesaria la utilización de animales silvestres
como mascotas. Para ello, existen
muchas especies domésticas como los perros
y gatos. (ver "Amores que matan").
Los argumentos económicos no tienen
fundamento. Se pretende hacer ver que esta
actividad mantiene a un número
importante de familias de escasos recursos que los
recolectan y los cazan, a
cambio de unos pocos billetes e incluso de comida..
Por último, existen
numerosas leyes y ordenanzas que prohíben el comercio de especies
autóctonas
vivas o de productos obtenidos de su cuerpo. Sin embargo, las
escasas
penalidades para los transgresores casi nunca tienen efectos
disuasivos ya que las
sanciones,cuando se aplican, son poco
rigurosas.
De continuar la situación tal cual se presenta no cabe otra
cosa que admitir que la fauna
esta siendo diezmada inexorablemente. Día a día
se pierden recursos alimenticios,
recreativos, culturales y científicos.
Debieran aplicarse las leyes y reglamentaciones que
amparan a aquellas
especies que se encuentran en una realidad crítica. Por otra parte,
sería
oportuno pensar en utilizar racionalmente aquellas otras que están fuera de
peligro,
como si se tratase de los intereses que deja un capital. Para que la
historia no vuelva a
repetirse.
CONDENADOS
"Un animal que
está en una casa - explica Margarita Mas, veterinaria del Zoológico de
Buenos
Aires - no puede volver a la naturaleza. Prefiero que no vuelva a la
naturaleza
porque tiene muy pocas posibilidades de sobrevivir". Devolverlos a
la libertad es mucho
más complejo que simplemente soltarlos en el lugar donde
se los cazó. Previamente, habría
que hacer un estudio para determinar si el
animal tendría "capacidad de sobrevivir" en esa
zona. En otros países hay
centros de recuperación donde los "preparan" para devolverlos
a la
naturaleza.
La otra alternativa, que vivan en un hábitat desconocido,
tiene un desenlace no menos
perjudicial que la vuelta a la naturaleza. No
sólo los animales están expuestos a sufrir todo
tipo de enfermedades sino
también las personas. Los riesgos de zoonosis ( enfermedad de
un animal
contagiable a un ser humano ) y de antroponosis ( enfermedad del ser
humano
contagiable a un animal ) aumentan. En ese intercambio, los animales
son los más
castigados: "Lo que en el hombre puede ser un resfrío, en el mono
puede ser una
neumonía. El herpes solar se puede transformar en una
encefalitis".
AMORES QUE
MATAN
"Me dió lastima" o "Lo vi en la veterinaria y
estaba muy mal" son las frases más
comunes con las que se vale la gente para
justificar la compra de un animal. La pena, en
muchas ocasiones, mueve a las
personas a adquirir un mono o una cacatúa y su certificado
de defunción
oculto en una pirueta.
Tratar que un animal salvaje se transforme en
doméstico es un acto de maltrato disfrazado
de cariño. Todos los años los
diarios se pueblan de notas tragicómicas que muestran la
irresponsabilidad de
las personas. Estas son sólo algunas:
- Una mujer se subió a un ascensor
en Buenos Aires y se encontró con un vecino
desconocido: una víbora
venenosa.
- Una familia viajó de vacaciones a la Patagonia y se trajo de
vuelta un pingüino que alojó
durante unos días en una heladera hasta que
murió.
(Extraido de PLANETA VERDE~GREEN PLANET ®, Buenos Aires,
Argentina)